Paco Rodríguez

Falta de Confianza

In Málaga on diciembre 2, 2012 at 7:47 am

El refranero, que tiene mucho de sabio, como casi todo lo antiguo, dice que por la confianza entra el engaño. Vamos, que no debemos fiarnos de nada, ni de nadie, excesivamente. Y con los tiempos que corren parece un excelente consejo. La palabra dada, ya no vale nada.

De la confianza dice la Real Academia que es “la esperanza firme que se tiene de una persona o cosa”. Pues va a ser que no. Igual urge una revisión, aunque no consta que los académicos por ahora la tengan planteada. La esperanza ya es desesperanza. No todo lo exacto es correcto.

Será por aquello de la picaresca, pero la desconfianza es patrimonio exclusivo de España. Siempre se piensa que alguien te la va a dar. Ni tu sombra es ya un aliado. Bien lo dijo Jeremías, “Maldito el hombre que del hombre se fía”.

Humphrey, el de Casablanca, dijo que nunca debe fiarse de nadie que no beba, el mundo entero lleva tres copas de retraso. Pues entonces, marchando la primera.

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El jeque

In Málaga on noviembre 21, 2012 at 9:46 pm

La cuestión no es baladí. ¿Qué está pasando con El Jeque? El asunto preocupa, aunque nadie lo reconoce, salvo detrás de las cortinas, que ya se sabe es un lugar más oscuro y por tanto es fácil que no te vean y se puede hablar más tranquilo. La situación se mire por donde se mire es rara en la forma, y hasta en el fondo. El silencio nunca presagia nada bueno, aunque a veces, para lo que hay que ver, mejor estar callado.

Nadie podrá negar que El Jeque puso a Málaga en el mapa del fútbol europeo y que gracias a su apuesta los malagueños miramos la clasificación de arriba a abajo, lo que nunca jamas ha ocurrido. Impresionante. Ilusionó a una ciudad que el alcalde le puso a sus pies, entregándole la joya de la corona, Arraijanal. Y planteó un proyecto para construir un fantástico puerto en Marbella, garantizando miles de empleo, lo que en estos tiempos que corren es más que digno.

Pero el presente es diferente. El club sobrevive por el enorme esfuerzo de entrenador, futbolistas, empleados y por supuesto de la afición. Enorme. De diez. Indiscutible. Pero ya no hay inversión. Se vive de lo sembrado, que fue mucho, pero el problema es que se desconoce si hay semilla para próxima cosechas. Hay que ser optimista, pero los datos no invitan a serlo. En verano se estuvo cerca del deshaucio y ahora, pese a que el equipo ya está en octavos de final de la Champions, la competición más prestigiosa, no ha cumplido con la promesa de pagar atrasos. Y lo que es peor, no ha dicho por qué no lo hace, lo que toca más las pelotas.

Lo mismo ocurre con la actitud de los ayuntamientos de Málaga, Marbella, y de hasta la Junta de Andalucía. Han actuado con una celeridad para que los proyectos fuesen una realidad, lo que ya se quisiera para otras inicitativas, pero ni por esa. Silencio. El Jeque calla.

Es obvio que merece un reconocimiento por lo hecho, y hasta por lo prometido, pero urgen respuestas. Para bien o para mal, que luego es tarde. Entre bambalinas las administraciones buscan una salida a La Academia y a La Bajadilla, pero no se sabe dónde está la puerta. Ni ayuntamiento, ni Junta, se atreven a tomar una decisión. Y es que aquel que lo haga se expone a ser considerado el culpable de la espantá de El Jeque, si se produce, aunque quizá lo que esté esperando sea eso. Que alguien le ponga la piedra para irse.

La Junta le ha prorrogado en varias ocasiones el plazo para pagar un canon de 750.000 euros por la concesión del puerto. Ya quisieran muchos deshauciados que alguien le aplace una hipoteca de 30.000 euros. Lástima que Berlanga esté mayor.

Las cuentas del Gran Capitán

In Málaga on noviembre 14, 2012 at 9:43 pm

Vendrán ahora los sindicatos y dirán que la huelga ha sido un éxito. Y los de enfrente, que no es pa tanto. Las cifras bailarán dependiendo de quien ponga la música. Nunca un gobierno reconoció el éxito de un paro, ni tampoco un sindicato el fracaso. En esto de las valoraciones consolarse siempre ha sido fácil, todo lo contrario que con una huelga, que consuela poco y siempre a los mismos.

En los tiempos que corren los paros generales se han ido devaluando, pero no porque los tiempos hayan cambiado, que también, sino porque, al igual que en la política, los líderes transmiten permanentemente la imagen de personas a las que el mono de trabajar como que no les va. Y en muchos casos es cierto. No en todos. Hay liberados que llevan en la sangre el sindicalismo, pero desgraciadamente los otros le hacen un flaco favor a la causa, y también a su imagen.

Convocar huelgas generales cada cierto tiempo, también influye en la desazón. Hacer lo mismo una y otra vez fue siempre un trabajo agotador y poco reconfortante. Para la desgracia general, el ejercicio de llevar una pancarta hoy sólo sirve para calmar la conciencia. También para cobrar un día menos, y ya está bastante achuchá la cosa.

España ha asistido este noviembre al noveno paro general de la democracia, y eso que aún no está claro si el primero sirvió para algo. Las huelgas son un derecho, pero no todos los derechos, ni deberes, implican beneficios, aunque lo pretendan, como es el caso.

En efecto, quizá la huelga esté ya trasnochada, pero es lo que hay. Lo único que queda. Se buscan alternativas. Mientras, sigamos con las cuentas del Gran Capitán.